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Come conoció el metal gracias a Nixi. Su primer acercamiento fue precariamente oral, aunque más dentífrico que lo previsto. Por ello, sufrió algunas privaciones: adiós a las piedras y la lana podría significarle un grave enredo. Guardó serenamente sus dudas más carnales. Lllamó la atención que su primer comentario consiguiera mejorar el grandilocuente estado de ánimo de Nixi. Le dejó una nota escrita a mano en su escritorio que decía: “vaya, ahora hasta el marfil evidencia esa brillantez tuya que algunos buenamente gozamos”. Con la nota acompaño una foto donde le mostraba los dientes con los que solía mascar la madera que su dentista le prohibió veintiún veces en oportunidades sabatinas. Nixi esbozó una sonrisa que le produjo un corte sanguinolento en la parte interior de uno de sus labios. Maldijo y se limpió para seguir comiendo. ”

